Psiconutrición; la psicología que ayuda a perder peso

Por Remitido

Las dietas mágicas no existen y, si bien se puede llevar adelante un esquema nutricional ordenado, también son importantes otros factores que inciden en la alimentación de una persona. Las emociones, estrés social y los sentimientos suelen provocar en los seres humanos reacciones difíciles de controlar, que algunas veces conducen al consumo de productos poco saludables, con altos niveles de grasas, químicos o azúcares para calmar esas situaciones desagradables.

Es importante saber los motivos reales que provocan que la persona tenga una relación poco saludable con la comida (atracones, dejar de comer para compensar, restricciones sin sentido, sentimiento de culpabilidad por comer, ansiedad por la comida, rumiaciones constantes sobre comida, obsesión con el peso, rechazo del cuerpo, picotear a todas horas, etc.). A partir de la psiconutrición, se ayuda a las personas a tomar conciencia de las falsas creencias adquiridas sobre la comida y el cuerpo, para conseguir una satisfactoria alimentación libre de culpas que beneficien la salud emocional y física.

El estado emocional de una persona incide directamente en su alimentación diaria

Ante situaciones adversas, muchas personas se desestabilizan y terminan aumentando su consumo diario de ultraprocesados y otros alimentos perjudiciales para el cuerpo humano.

Seguro alguien se puede sentir identificado con algunos de estos ejemplos: “Estoy triste, me calmo con la comida” “Tengo ansiedad, necesito comer algo dulce” “He tenido un día de mierda, me voy a comprar unas patatas fritas con mayonesa” “Estoy agotada de todo el día, me merezco un premio” “Mañana empiezo a comer mejor, hoy es mi último pedido de fast food” “Me aburro, me voy de visita a la despensa” “Uf ya no me entran los pantalones del verano pasado, hoy no ceno” “Mi pareja me ha dejado, atracón al canto”, etc. 

En este tipo de conductas la persona convierte la comida en la sustancia que alivia, aporta placer hedónico y regula esas emociones disfóricas que pueden aparecer en ciertos momentos de sus vidas. El comer emocional, resulta perjudicial cuando la ingesta es el recurso de refugio, calma o evasión para afrontar los problemas de la vida cotidiana.

A nivel cerebral se entra en un bucle del que es difícil salir, formado por: pensamiento, “Quiero afrontar una conversación difícil”, sentimiento “Estoy frustrado porque no le he dicho lo que pienso realmente hoy”, acción de alivio momentáneo “Me como un croissant de chocolate para relajarme” y sentimiento “Me siento culpable, triste por malcomer y/o engordar”. Este claro ejemplo muestra como la persona ha asociado comida con un placer hedónico, por ese motivo al sentirse mal corre a buscar el refugio en la comida. El problema se agrava ante pensamientos limitantes de tipo “no soy capaz”, que impiden gestionar la situación de forma correcta sin recurrir a la comida por ese motivo se vuelve al bucle inicial (pensamiento, sentimiento, acción y sentimiento).

A través de la psiconutrición, se consigue diferenciar entre hambre real y emocional. A su vez, este proceso ayuda a buscar la salud desde el autocuidado y no desde el odio, mejorar la relación entre cuerpo y mente, y también a llevar adelante un esquema alimentario mucho más consciente, libre y equilibrado.

El programa de psiconutrición que se realiza en AG_psicoterapia

A través del programa de psiconutricón de AG_psicoterapia se permite trabajar las causas reales que conducen a una mala relación con la comida, tomar consciencia sobre la manera de actuar, trabajar el rechazo hacía los hábitos saludables, trabajar la imagen corporal, trabajar las exigencias, emociones, bloqueos o barreras ocultas detrás de la comida, el autocuidado, la autoestima y seguridad en uno mismo. También se proporciona una reeducación alimentaria para que la persona vea que comer de forma saludable no significa comer de forma aburrida.

Con este servicio, por un lado, comienza a tomar conciencia sobre su forma de actuar frente a distintas emociones que le llevan a comer mal y desesperadamente. Y, por otro lado, consigue su objetivo, entre ellos una bajada de peso saludable y quererse bien.

¡No todo está perdido! Las personas que estén dispuestas a cambiar aquello que no les gusta y le están limitando a conseguir su objetivo, pueden pedir su primera sesión gratuita en la página web de Anna Gil, mandando un mensaje con la palabra «gratis».

Y es importante recordar: “Si el problema no es el hambre, la comida no es la solución”.

Escrito por Anna Gil