Marcela Grifó Pasquali convierte las heridas en luz en su poemario Cicatrices que iluminan.

Por Remitido

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CÍRCULO ROJO-. La poesía no siempre nace como un proyecto, a veces surge como necesidad vital, como una forma de respirar cuando el mundo pesa demasiado. Así lo entiende Marcela Grifó Pasquali, autora de Cicatrices que iluminan, un libro que no se escribe desde la calma, sino desde la experiencia, el sentimiento y la honestidad.

Publicado por Editorial Círculo Rojo, este poemario es un mapa emocional tejido entre silencios, injusticias, amor, pérdida y esperanza. “No fue escrito como un proyecto pensado —confiesa la autora—, fue tejido en las heridas, en la observación constante de lo que duele y lo que transforma”. 

Versos nacidos de la vida

Grifó Pasquali comenzó a escribir desde muy joven, cuando apenas tenía 12 o 13 años, dedicando poemas a sus profesoras. Sin embargo, su voz poética ha ido tomando forma con los años, especialmente desde su experiencia laboral en una residencia de la tercera edad, donde el contacto con el final de la vida y la fragilidad humana reavivó su escritura.

Cicatrices que iluminan no sigue una línea temporal ni narrativa convencional: cada poema aparece como una pulsación, como un reflejo directo del instante emocional que lo originó. “Simplemente escribía cuando sentía la necesidad de hacerlo”, explica.

La sencillez como verdad

Lo que más destaca la autora de su obra es “la sinceridad, la transparencia y la verdad”. Y esa esencia impregna cada página. En estos textos no hay artificio: hay alma. La autora reivindica lo simple como lenguaje profundo, capaz de expresar lo que muchos callan.

La poesía se convierte en resistencia y en belleza, en denuncia y en refugio. Poemas como Banquete de sombras o Mundo buitre alzan una voz crítica contra la desigualdad y la indiferencia. 

Tolerancia cero frente a la injusticia

Uno de los ejes del libro es su postura firme ante el dolor del mundo. Grifó Pasquali escribe desde la empatía, pero también desde la indignación: la injusticia, la guerra, el abandono o la soledad aparecen como heridas colectivas que su poesía no está dispuesta a ignorar.

Al mismo tiempo, el libro es un canto al amor, a la vida y a la reconstrucción interior. Como escribe en Luz que no se apaga:

“Una chispa pequeña… se enciende leve y sigue ardiendo”. 

Un libro para quienes han vivido

La autora dirige esta obra a quienes saben que la felicidad se esconde en lo sencillo, en lo profundo y en el amor. Sus versos apelan especialmente a quienes han callado, a quienes han sufrido, a quienes han sentido que estar rotos era el final… y descubrieron que era solo el comienzo.

Porque en este poemario, incluso las heridas se transforman. Cada cicatriz, lejos de oscurecer, ilumina.

SINOPSIS 

Cicatrices que iluminan no es solo un título.

Es una declaración de vida.

Cada poema de este libro nace de una emoción real, de un instante de silencio, de una batalla invisible.

Aquí no se esconden los sentimientos: se muestran con verdad y belleza, incluso cuando duelen.

Porque hay cicatrices que, lejos de apagar la luz, la revelan.

Y en ese destello nace la poesía.

La fuerza de quien siente en silencio también deja cicatrices de luz.