Omar Molina García reivindica la marca personal como la nueva toga invisible del sector legal.

Por Remitido

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El abogado laboralista publica El poder de la marca personal en el sector legal, un ensayo práctico y humano sobre visibilidad, reputación y autenticidad en la abogacía contemporánea

CÍRCULO ROJO-. En un mundo jurídico históricamente marcado por la discreción, el silencio institucional y la autoridad del expediente, el abogado y graduado social Omar Molina García propone abrir una nueva conversación: la de la marca personal como herramienta legítima, necesaria y profundamente humana dentro del sector legal.

Su nuevo libro, El poder de la marca personal en el sector legal (Editorial Círculo Rojo), se presenta como una obra híbrida entre la reflexión profesional y el relato experiencial. No es un manual de fórmulas rápidas ni un catálogo de estrategias vacías. Es, sobre todo, un recorrido honesto por más de una década de vivencias acumuladas en despachos, salas de juicio y plataformas digitales.

“La marca personal no es un lujo ni una moda pasajera, sino una herramienta poderosísima que genera confianza, abre oportunidades y refuerza el perfil individual y colectivo”, escribe el autor en las primeras páginas de la obra, donde deja claro que la visibilidad profesional no tiene por qué estar reñida con la ética ni con la humildad (p. 15) 

Del primer juicio a LinkedIn: la construcción de una identidad profesional

Molina García comenzó a compartir reflexiones en LinkedIn en 2014, sin estrategia aparente, casi como quien lanza una botella al mar. Hoy, más de 25.000 seguidores respaldan un camino que ha transformado la forma en que muchos juristas entienden la comunicación profesional.

La obra está dirigida tanto a quienes empiezan como a quienes, con trayectoria, sienten que deben replantear su visibilidad en un sector cada vez más competitivo y digital.

“El lector encontrará historias personales, estrategias concretas y consejos sobre cómo comunicar con constancia, consciencia y coherencia”, explica Molina García, que insiste en que la técnica es esencial, pero que en el mundo jurídico “la humanidad y la comunicación marcan la diferencia”.

Su enfoque se aleja del marketing superficial para apostar por un modelo basado en la autenticidad: “No construyas una marca para gustar. Construye una marca para durar”, resume en uno de sus capítulos centrales dedicados a las tres claves de la marca personal. 

El libro ofrece un diagnóstico del presente: LinkedIn y las plataformas profesionales ya no son un escaparate opcional, sino un espacio donde se redefine la autoridad, la confianza y la reputación en el sector legal.

“El cliente ya no empieza cuando cruza la puerta del despacho. Comienza cuando alguien busca tu nombre en internet”, señala el autor al analizar cómo la huella digital se ha convertido en parte estructural del ejercicio jurídico.