La OCDE recorta una décima la previsión de España para 2026, hasta el 2,1%

Por Redacción

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El conflicto desatado en Oriente Próximo tras los ataques de Estados Unidos e Israel a Irán y la respuesta del país persa se cobrará una décima en el crecimiento de la economía española tanto este año como el siguiente, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que ha revisado a la baja sus proyecciones del pasado mes de diciembre.

De este modo, el ‘think tank’ de las economías avanzadas ahora prevé que el PIB de España crecerá en 2026 un 2,1%, frente al 2,2% que había anticipado en diciembre de 2025, mientras que para el año que viene proyecta una expansión del 1,7%, también una décima por debajo de la previsión anterior.

A pesar de la revisión a la baja, el recorte de la previsión de crecimiento para España en 2026 por parte de la OCDE es la menos intensa entre las principales economías europeas, por lo que la economía española seguirá creciendo este año a un ritmo sustancialmente mayor al estimado para la zona euro, cuya expansión ha sido recortada al 0,8% en 2026 y al 1,2% en 2027, lo que supone rebajas de cuatro y dos décimas, respectivamente.

Entre las principales economías del euro, Alemania ve recortado su pronóstico de expansión este año en dos décimas, hasta el 0,8%, mientras que la OCDE mantiene sin cambios el de 2027 en el 1,5%; mientras que Francia también crecerá este año un 0,8%, dos décimas menos de lo anticipado en diciembre, y se mantiene en el 1% la expansión prevista para 2027.

De su lado, la OCDE espera que la economía italiana, la tercera mayor de la zona euro, crecerá un 0,4% en 2026 y un 0,6% en 2027, lo que implica un recorte de dos y una décima, respectivamente, en comparación con las previsiones de diciembre de 2025.

En el caso de Estados Unidos, la OCDE ha revisado tres décimas al alza su previsión de crecimiento en 2026 para la mayor economía mundial, hasta el 2%, mientras que ha recortado en dos décimas la del próximo año, hasta el 1,7%.

Entre las economías emergentes, ha mantenido sin cambios la previsión para China de una expansión del 4,4% este año y del 4,3% el siguiente, mientras que ha rebajado una décima el pronóstico para la India en 2026, hasta el 6,1%, y mantenido el de 2027 en el 6,4%.

De este modo, el crecimiento de la economía global se frenará en 2026 al 2,9% desde el 3,3% registrado en 2025, sin cambios respecto de las proyecciones anterior, mientras que la recuperación en 2027 será menos vigorosa de lo previsto previamente, alcanzando el 3%, una décima menos de lo estimado en diciembre.

En su actualización de previsiones, la OCDE señala que el conflicto en desarrollo en Oriente Próximo pondrá a prueba la resiliencia de la economía global, advirtiendo de que un período prolongado de precios elevados de la energía aumentará considerablemente los costes empresariales e incrementará la inflación, con consecuencias negativas para el crecimiento, contrarrestando los efectos positivos de la fuerte inversión en tecnología y de la reducción de los aranceles.

Asimismo, advierte de que sus proyecciones se basan en el supuesto técnico de que la magnitud actual de la perturbación en el mercado energético «se moderará con el tiempo», haciendo que los precios del petróleo, el gas y los fertilizantes disminuyan gradualmente desde mediados de 2026.

MÁS INFLACIÓN.

De su lado, las nuevas previsiones de inflación de la OCDE anticipan ahora una subida de precios en España del 3% este año y del 2,2% el siguiente, por encima del 2,3% y el 1,8% que respectivamente había previsto en diciembre.

En el caso de la inflación subyacente, que excluye el efecto de los precios de la energía y de los alimentos frescos, la OCDE prevé que la tasa correspondiente a España suba este año un 2,7%, medio punto porcentual más de lo previsto en diciembre, mientras que para 2027 augura una subida del 2,1%, tres décimas más.

A nivel mundial, el ‘think tank’ de las economías desarrolladas ahora espera una tasa de inflación del 4% este año, frente al 2,8% de diciembre, y del 2,7% en 2027, dos décimas más. Para la zona euro, la OCDE anticipa una subida de precios del 2,6% en 2026, siete décima más, y del 2,1% el próximo año, frente al 2% previsto en diciembre. En el caso de EEUU, mientras que el pronóstico de inflación de este año escala al 4,2% desde el anterior 3%, la OCDE ha revisado siete décimas a la baja el de 2027, hasta el 1,6%.

«La experiencia pasada ha demostrado que las fluctuaciones en los precios de las materias primas pueden elevar las expectativas de inflación y las presiones inflacionarias en general», apunta la OCDE en su informe, donde recuerda que los precios ya se encontraban en niveles elevados antes del conflicto actual en Oriente Próximo a causa de la invasión de Ucrania.

En este escenario, la OCDE recomienda a los bancos centrales mantenerse vigilantes y atentos a los cambios en el equilibrio de riesgos relacionados con la evolución económica y financiera para garantizar que las presiones inflacionarias subyacentes se contengan de forma sostenible.

De tal modo, considera que el actual aumento de los precios mundiales de la energía, impulsado por la oferta, «puede obviarse siempre que las expectativas de inflación se mantengan estables», aunque admite que podría ser necesario un ajuste de la política monetaria si se observan indicios de presiones inflacionarias más generalizadas o un debilitamiento del mercado laboral.

En la zona euro, la OCDE prevé un modesto aumento de los tipos de interés oficiales en el segundo trimestre de este año para contribuir a que las expectativas de inflación se mantengan estables a pesar del alza de los precios de la energía.

RIESGOS.

Por otro lado, advierte de que las interrupciones prolongadas en el suministro energético o los rendimientos inferiores a los esperados de la inversión neta en IA, o el aumento de las pérdidas en los mercados de capitales privados, «podrían desencadenar una reevaluación más generalizada del riesgo en los mercados financieros, con consecuencias adversas para la demanda privada».

A este respecto, recuerda que las empresas de IA han representado una proporción creciente de la emisión de acciones y bonos corporativos en EEUU en los últimos años, a medida que sus reservas de efectivo se han reducido, además de haber estado captando fondos en los mercados de deuda privados, que son menos transparentes.

«Esto podría generar una alta correlación del riesgo de impago en múltiples productos crediticios», apunta la institución, para la que lo sucedido con los recientes reembolsos y salidas netas de varios fondos de crédito privados sugiere posibles presiones de liquidez, que podrían transmitirse a los bancos mediante un mayor uso de líneas de crédito y generar inquietudes sobre la estabilidad financiera.

En cuanto a las medidas de apoyo fiscal desplegadas por los gobiernos en respuesta al aumento del coste de la energía, la OCDE defiende que cualquier nueva medida discrecional debe estar bien dirigida a los hogares más necesitados y a las empresas viables, preservando los incentivos para reducir el consumo de energía y contando con mecanismos de vencimiento claros.

En este sentido, avisa de que los subsidios y transferencias generalizados, las reducciones de impuestos y los topes de precios son fáciles de implementar de manera oportuna, «pero tendrán mayores costes fiscales» y debilitarán los incentivos para reducir el consumo de energía, mientras que es más probable que requieran recortes compensatorios en otras áreas de gasto si el margen presupuestario es particularmente ajustado.

«Las nuevas medidas fiscales para amortiguar el impacto del aumento de los precios de la energía agravarán los desafíos presupuestarios que enfrentan actualmente la mayoría de los gobiernos», recuerda la OCDE.