Las residencias para mascotas afrontan una nueva etapa, los propietarios buscan cada vez más garantías

Por Remitido

Img Ea89552412fe79449d3465a6827dc9b

Septiembre marca el final de las vacaciones para muchas familias, pero también es un momento en el que los propietarios comienzan a planificar los próximos viajes, puentes y escapadas. En este contexto, las residencias para mascotas afrontan una nueva etapa marcada por un cambio en las prioridades de quienes buscan un lugar donde dejar a sus animales.

Encontrar una plaza disponible ya no parece suficiente. Los propietarios quieren conocer con detalle dónde estará su mascota, cómo será su estancia, quién se encargará de ella y qué medidas se aplican para garantizar su seguridad y bienestar.

Esta evolución coincide con el creciente peso de los animales de compañía en los hogares españoles. Según el primer avance de la Estadística Nacional sobre Protección Animal del Ministerio de Derechos Sociales, en España hay más de 15 millones de animales de compañía, un 14 % más que en 2021.

Más información antes de elegir una residencia

La confianza se ha convertido en uno de los principales factores a la hora de seleccionar una residencia. Antes de realizar una reserva, cada vez resulta más habitual que los propietarios quieran conocer personalmente las instalaciones y preguntar por cuestiones como los espacios de descanso, los paseos, la alimentación, los horarios o la atención que reciben los animales.

También adquieren importancia los protocolos de actuación ante posibles incidencias y la preparación del personal responsable de su cuidado. Las noticias sobre malas prácticas en algunas instalaciones han contribuido, además, a aumentar la preocupación de las familias y a reforzar la necesidad de informarse antes de tomar una decisión.

Desde Granja La Luna, residencia para mascotas situada en la Comunidad de Madrid, señalan precisamente la importancia de que los propietarios conozcan previamente las instalaciones y puedan resolver sus dudas antes de dejar a sus animales durante varios días. La visita previa permite comprobar las condiciones del centro y conocer de primera mano cómo será la estancia.

Del alojamiento al bienestar animal

La evolución del sector también se refleja en el propio concepto de residencia. El objetivo ya no es únicamente proporcionar un espacio donde el animal permanezca durante la ausencia de sus propietarios, sino garantizar una estancia compatible con sus necesidades físicas y emocionales.

Atención personalizada, actividad física, descanso, alimentación adaptada y supervisión son algunos de los aspectos que las familias valoran cada vez más.

Además, no todas las mascotas necesitan los mismos cuidados. La edad, el carácter, la convivencia con otros animales, las rutinas habituales o posibles necesidades especiales deben tenerse en cuenta para adaptar la atención.

La seguridad constituye otro de los elementos prioritarios. Instalaciones adecuadas, medidas para prevenir escapes o accidentes, información veterinaria actualizada y protocolos claros permiten reducir riesgos y ofrecer una atención más individualizada.

Planificar con tiempo, una garantía para todos

Aunque septiembre pueda parecer demasiado pronto para pensar en las próximas vacaciones, es precisamente un buen momento para empezar a organizar futuras estancias. Visitar una residencia con antelación, resolver dudas y conocer sus instalaciones permite elegir con mayor tranquilidad.

También puede resultar útil realizar una primera estancia corta antes de un periodo vacacional prolongado. De esta manera, el animal puede familiarizarse con el entorno y el equipo puede conocer mejor sus rutinas y necesidades.

El crecimiento de las residencias para mascotas refleja, en definitiva, un cambio en la relación entre las familias y sus animales de compañía. Ya no se busca únicamente un lugar donde alojarlos mientras sus propietarios están fuera, sino un espacio donde puedan permanecer seguros, acompañados y correctamente atendidos.

La diferencia entre custodiar y cuidar se está convirtiendo así en uno de los principales criterios para elegir una residencia. Para centros como Granja La Luna, esta evolución supone también un reconocimiento de la importancia de ofrecer a cada animal una atención adaptada a sus necesidades y de proporcionar a sus propietarios la información y tranquilidad que necesitan antes de confiarles su mascota.