Sònia Linde Gilabert explora la frontera entre el amor y la adicción en la era de las pantallas

Por Remitido

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“No fue amor, era adicción” convierte la dependencia emocional y digital en el centro de una historia marcada por la necesidad de sentirse visto. 

CÍRCULO ROJO – La tecnología ha transformado la manera de relacionarse, pero también los mecanismos con los que se espera, se desea y se busca la atención del otro. Sobre ese terreno se construye No fue amor, era adicción, la obra de Sònia Linde Gilabert, una novela que se adentra en la parte menos visible de los vínculos contemporáneos: aquella en la que un mensaje o una notificación pueden terminar funcionando como una recompensa de la que resulta difícil desprenderse. El propio subtítulo de la obra, Cuando solo un mensaje puede cambiarlo todo, adelanta esa mirada.

Su protagonista, Susana, encuentra en Víctor una vía de escape frente a una existencia marcada por el desgaste personal y familiar. Lo que comienza alrededor de una pantalla va ocupando progresivamente el espacio de la vida cotidiana. La novela relaciona esa espera constante con los mecanismos de recompensa del cerebro y presenta los mensajes de Víctor como estímulos capaces de desplazar incluso aquello que sucede alrededor de la protagonista.

Linde Gilabert lleva escribiendo desde siempre, entre poesía y pequeños relatos, y ya había autopublicado Relatos y poesía de una gata herida. En esta ocasión parte de una inquietud muy reconocible: la dependencia casi imperceptible que puede generar la tecnología y esa necesidad de recibir una nueva dosis de atención. La autora dirige la obra al público adulto y busca que el lector pueda reconocerse en ella, ya sea desde el terreno emocional o desde su propia relación con el mundo digital.

La historia, sin embargo, trasciende el romance. A medida que Susana se enfrenta a aquello de lo que lleva años huyendo, Víctor deja de aparecer como un salvador para convertirse en la superficie sobre la que había proyectado su necesidad de escapar. Es entonces cuando la novela formula la idea que le da título: confundir el alivio de no sentir con el amor.

Con una narración deliberadamente cruda y cercana, No fue amor, era adicción propone así una reflexión sobre la soledad, las pantallas, el deseo y las formas actuales de dependencia. Una historia que, según adelanta su autora, no termina aquí: Sònia Linde Gilabert ya trabaja en una segunda parte.

SINOPSIS 

«Hay secretos que se sellan con el silencio y otros que se ocultan tras el brillo de una notificación. Susana ha vuelto a casa dispuesta a recuperar a sus hijas y a su marido, pero el pasado tiene una extraña forma de reclamar lo que le pertenece.

Entre el persistente olor a humo de su hermana Silvia y la mirada de una terapeuta que parece ver más de la cuenta, Susana deberá decidir si está lista para despertar o si prefiere seguir soñando en una realidad que ya no es la suya.»