El Ministerio de Trabajo y Economía Social firmará este martes con los sindicatos el acuerdo para la reforma de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, que acaba de cumplir 30 años de vigencia.
El pasado 26 de noviembre, y tras casi 20 meses de negociación, Trabajo cerró la mesa tripartita de diálogo social –que incluía no sólo a los sindicatos, sino también a CEOE y Cepyme– después de ‘hartarse’ de la actitud «inasumible, inconsecuente y de rémora» que mostraron los empresarios en esta negociación, en palabras del secretario de Estado de Trabajo, Joaquín Pérez Rey.
Fue entonces cuando el Ministerio decidió negociar sólo con CCOO y UGT esta reforma, cuyo acuerdo se hizo público a finales de enero.
La firma del mismo tendrá lugar hoy a las 12.30 horas por parte de la vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, y los secretarios generales de CCOO, Unai Sordo y de UGT, Pepe Álvarez, según ha informado el Ministerio.
Con la nueva ley, se pretenden introducir regulaciones más estrictas sobre agentes cancerígenos, biológicos y químicos y mejorar los sistemas de información y registro de accidentes de trabajo o el cuadro de enfermedades profesionales.
También se prevé intensificar la acción de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social y todo ello, garantizando una perspectiva de género para actuar sobre colectivos feminizados «de forma más precisa y eficaz».
VISIBILIZAR LOS RIESGOS PSICOSOCIALES
Según el texto del anteproyecto de ley de modificación de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales y del reglamento de los servicios de prevención que el Ministerio sacó a consulta pública el pasado mes de enero, el objetivo de la reforma es actualizar la normativa preventiva, modificando la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, que data de 1995, y el Reglamento de los Servicios Prevención.
En particular, con esta reforma se pretende visibilizar ciertos riesgos cuya presencia se ha ido incrementando, como los vinculados a factores psicosociales, los riesgos derivados del cambio climático y del trabajo a distancia, y los originados por las deficiencias en materia de desconexión digital.
Asimismo, se persigue integrar la perspectiva de género en la gestión de la prevención de riesgos laborales, tratando de garantizar la protección de todos los trabajadores, hombres y mujeres, por igual.
La reforma también busca incorporar la integración de la edad y la diversidad generacional en la gestión preventiva de las empresas, garantizando, en su caso, la adaptación del trabajo a la evolución de las aptitudes psicofisiológicas de los trabajadores.
Al mismo tiempo, se pretende reforzar la protección de las trabajadoras embarazadas o en situación de lactancia; prevenir los accidentes y enfermedades promoviendo la sensibilización y la gestión de los riesgos psicosociales y ergonómicos; fortalecer la organización preventiva en la empresa a través de una mayor presencia y peso de los trabajadores con funciones preventivas, y crear los llamados agentes territoriales de prevención para reforzar la prevención en empresas o centros de trabajo sin representación sindical, con especial impacto en las pymes.
Otros objetivos de la reforma pasan por reforzar el funcionamiento de las entidades especializadas que hayan sido acreditadas como servicios de prevención y los registros en que están inscritas, y revisar la formación exigible a las personas que desarrollan funciones preventivas de nivel básico, intermedio y superior.
CASI 690 TRABAJADORES FALLECIDOS HASTA NOVIEMBRE DE 2025
Según los últimos datos del Ministerio de Trabajo, un total de 686 trabajadores fallecieron en accidente laboral entre enero y noviembre de 2025, lo que supone 55 menos que en igual periodo de 2024 (-7,4%).
La mayor parte de los accidentes mortales del periodo enero-noviembre de 2025 se produjeron por infartos y derrames cerebrales (233), golpes por la caída de un trabajador (92), quedarse atrapado, ser aplastado o sufrir una amputación (81) y accidentes de tráfico (65), entre las principales causas.
De acuerdo con los datos provisionales del Ministerio, los accidentes mortales en jornada de trabajo bajaron un 8,2% hasta noviembre de 2025 tras registrarse 550 fallecidos, 49 menos que en 2024, mientras que los siniestros ‘in itínere’ con resultado de muerte cayeron un 4,2%, hasta un total de 136 fallecidos, seis menos que entre enero y noviembre de 2024.
Dentro de los accidentes mortales en jornada de trabajo, el sector servicios registró el mayor número de fallecidos, un total de 242, con un descenso del 19,1% frente a 2024. También recortó su cifra de siniestros mortales el sector agrario, donde fallecieron 46 trabajadores, 16 menos que hasta noviembre de 2024, e industria, con cuatro siniestros menos, hasta los 106 fallecidos.
Por contra, los accidentes con resultado de muerte en jornada de trabajo subieron en la construcción, con un avance del 21,9%, hasta los 156 trabajadores fallecidos.
El índice de incidencia de accidentes mortales en jornada (número de accidentes mortales por cada 100.000 trabajadores) bajó hasta noviembre un 10,2%, con descensos del 21,1%, 26,8% y 5,2% en servicios, agricultura e industria, respectivamente, pero con un incremento del 18,2% en construcción.
Los accidentes con baja laboral disminuyeron un 1,5% en los once primeros meses del año pasado, hasta un total de 574.846, de los que 491.634 se produjeron en el centro de trabajo (-2,1%) y 83.212 fueron accidentes ‘in itínere’ (los que se producen en el trayecto de casa al trabajo o viceversa), con un aumento interanual del 2,5%.
Según la estadística de Trabajo, los accidentes graves en jornada laboral totalizaron en 3.435 hasta noviembre de 2025, un 1,5% menos, mientras que los siniestros ‘in itínere’ de carácter grave bajaron un 8,9%, hasta los 874.
Los accidentes leves en jornada de trabajo se redujeron un 2,1%, hasta un total de 487.649, en tanto que los siniestros ‘in itínere’ calificados como leves subieron un 2,6%, hasta los 82.202.