El 65% de las competencias que debe adquirir un egresado o egresada coinciden con las definidas en el programa oficial de la especialidad de MFyC, por lo que esta puede aportar a la transversalidad contenidos, metodologías, competencias, conocimiento científico, experiencia del contexto o territorio y un área de investigación transversal. Se estima que un total de 60 ECTS podrían impartirse con este enfoque
La Academia de Medicina Familiar y Comunitaria (AMFE-semFYC) ha presentado su última propuesta para reforzar la formación médica universitaria, destacando la necesidad de integrar de manera nuclear y transversal la Medicina Familiar y Comunitaria (MFyC) en el Grado de Medicina. El documento, titulado ‘Aportaciones de la Medicina Familiar y Comunitaria al aprendizaje por competencias: avanzando hacia la transversalidad‘, busca formar especialistas de base con un enfoque holístico centrado en la persona, la familia y la comunidad, e integrar el ámbito en el que se resuelven el 90% de los problemas del sistema sanitario.
La propuesta presentada por la AMFE-semFYC supone un avance estratégico en la evolución del modelo formativo del Grado de Medicina, al plantear una integración longitudinal y transversal de la MFYC en el conjunto del currículo. Este enfoque promueve una arquitectura alineada con las necesidades reales del sistema sanitario y con los marcos regulatorios europeos que definen el perfil del denominado «médico/a de base«.
El documento evidencia que aproximadamente el 65% de las competencias que debe adquirir un egresado coincide con las definidas en el POE de la especialidad de MFYC. Esto legitima la presencia nuclear de la disciplina en la formación de grado y habilita modelos de co-docencia interdepartamental.
Competencias en siete dominios compartidos
El modelo propuesto incorpora hasta 60 créditos ECTS susceptibles de ser desarrollados desde la MFyC, ya sea mediante docencia propia o compartida.»Este diseño permite una implementación flexible y adaptativa, compatible con los actuales planes de estudio» señala la presidenta de la AMFE, Verónica Casado.
En términos cualitativos, la «transversalidad de la MFYC» introduce un cambio de paradigma y refuerza competencias nucleares como el método clínico centrado en la persona, el razonamiento clínico contextualizado y la toma de decisiones compartida. Asimismo, «potencia la orientación comunitaria, la prevención en sus cuatro niveles y la ética clínica en la práctica cotidiana».
Sobreexposición a la complejidad hospitalaria
Desde la AMFE se defiende este modelo con un enfoque holístico y centrado en la persona. «La incorporación sistemática de la perspectiva de APy la MFYC permite la aproximación a la epidemiología real de la práctica clínica, la alta frecuencia, la longitudinalidad asistencial y la coexistencia de múltiples problemas de salud», señala la presidenta de la semFYC, Remedios Martín.
Incorporar la visión del especialista en MFyC en distintas asignaturas permite desarrollar comprensión más completa del proceso de salud-enfermedad.
Asimismo, la implementación de este modelo favorecerá el fortalecimiento del cuerpo de docentes vinculados a la AP, promoviendo la incorporación de profesionales con experiencia clínica real. Este aspecto resulta clave tanto para la calidad formativa como para el impulso de vocaciones en MFYC y garantizar una atención sanitaria más eficiente, equitativa y centrada en las personas.
La Academia concluye con un llamamiento a los equipos decanales y responsables de ordenación académica para avanzar de forma colaborativa en la implementación de este modelo, subrayando que la transformación de la formación médica es un proceso compartido que requiere liderazgo institucional, innovación pedagógica y compromiso con las necesidades de la sociedad.