La actividad el sector manufacturero de España se aceleró sustancialmente durante el mes de abril, según el índice PMI, que subió hasta 51,7 puntos desde los 48,7 de marzo, lo que indica una modesta mejora de las condiciones operativas por primera vez desde noviembre de 2025 ante el aumento de los nuevos pedidos de los clientes que buscaban asegurarse el suministro ante la incertidumbre por la crisis de Oriente Próximo.
«Este crecimiento se vio impulsado en parte por el acopio de ‘stocks’ por parte de los clientes, ya que las empresas se apresuraron a asegurar el suministro de productos ante la escasez y la interrupción de la cadena de suministro provocadas por la guerra en Oriente Próximo», ha explicado Paul Smith, economista de S&P Global Market Intelligence.
Sin embargo, la incertidumbre sobre la trayectoria futura de la demanda y las ventas, nuevamente vinculada al impacto de la guerra, hizo que la confianza en las perspectivas se mantuviera muy por debajo de la tendencia y, a pesar de la mejoría respecto de marzo, persistían muchas preocupaciones sobre la evolución de los precios y las perturbaciones en la cadena de suministro.
Al mismo tiempo, la encuesta PMI de abril reflejó una notable aceleración de la inflación, con el mayor incremento desde noviembre de 2022 de los precios de venta, debido principalmente al incremento de los costes de los insumos, que se encarecieron al mayor ritmo desde junio de 2022 ante el impacto del conflicto en los precios de la energía, el combustible y el transporte.
«Aunque persiste una considerable incertidumbre sobre la duración de la crisis de los precios y del suministro, la disposición de un número notable de empresas a subir sus precios aumenta la posibilidad de que ya se estén produciendo efectos de segunda ronda de la inflación», ha comentado Smith.