Mazda Motor Corporation ha hecho públicos hoy sus resultados financieros y comerciales correspondientes a los doce meses del ejercicio fiscal que finalizó el pasado 31 de marzo. Las ventas de vehículos totalizaron 1.223.000 unidades, lo que supone una caída interanual del 6%, achacable a factores geopolíticos y al fin de ciclo de modelos de generaciones anteriores, en especial el superventas Mazda CX-5.
A pesar de los factores externos, como la situación en Oriente Medio y el impacto de los cambios en la normativa medioambiental de Estados Unidos, Mazda alcanzó unas ventas netas de 4,92 billones de yenes (28.100 millones de euros), con un descenso interanual del 2%. El beneficio de explotación para el conjunto del ejercicio fue de 51.600 millones de yenes (295 millones de euros) y el beneficio neto se situó en 35.100 millones de yenes (201 millones de euros).
El flujo de caja se mantuvo prácticamente neutro, pese a que se llevaron a cabo las inversiones previstas en nuevos productos y en electrificación, y habida cuenta de los aranceles en Estados Unidos. Mazda cerró el ejercicio fiscal con una posición neta de tesorería de 443.000 millones de yenes (2.500 millones de euros*), un incremento interanual del 10,7%.
Norteamérica fue de nuevo la región más importante para Mazda, con unas ventas de 582.000 unidades durante el ejercicio fiscal. Esta cifra supone un descenso interanual del 6%, que se debe fundamentalmente a las menores ventas del Mazda CX-30 en Estados Unidos, en un contexto de altos aranceles, de desaparición de los incentivos por parte de la Administración y el fin de la generación anterior del CX-5. En Europa se produjo un ligero descenso de las ventas, que se situaron en 164.000 unidades, mientras que en Japón, el mercado doméstico de Mazda, se vendieron 144.000 unidades en el conjunto del ejercicio.
Mazda está llevando a cabo una transformación estructural a largo plazo que le llevará a ser una organización más flexible y sólida. De cara al nuevo año fiscal, la compañía confía en registrar un crecimiento sustancial tanto en volumen como en beneficios, y eso pese a la incertidumbre en torno a los riesgos geopolíticos, los aranceles y el aumento de los precios de las materias primas. Las proyecciones de ventas globales se sitúan en 1.324.000 unidades, con un aumento interanual del 8%.
Las previsiones de la empresa son positivas en todas las regiones, incluida Europa, donde se espera alcanzar las 197.000 unidades (+21% interanual).
Las ventas ya se están viendo impulsadas por el lanzamiento a escala mundial de la nueva versión del Mazda CX-5, el modelo de mayores ventas de la marca, al que seguirá próximamente el nuevo Mazda.
CX-6e1 en Europa y en otros mercados en los que crece la demanda de vehículos eléctricos. Este SUV se suma al Mazda6e dentro de la gama de modelos eléctricos de Mazda.
En el marco de un seguimiento continuo del entorno de negocio, Mazda prevé unas ventas netas de 5,50 billones de yenes (30.600 millones de euros), con un crecimiento interanual del 12%; un beneficio de explotación de 150.000 millones de yenes (833,3 millones de euros) y un beneficio neto de 90.000 millones de yenes (500 millones de euros).
Mazda entiende que el ritmo de adopción de los vehículos eléctricos varía de una región a otra; por ello, continuará avanzando en su estrategia de optimización de activos y alianzas, con el objetivo de maximizar la cobertura de los mercados y mejorar su competitividad a largo plazo. En ese sentido y a corto plazo, la empresa desarrollará y lanzará al mercado cuatro vehículos eléctricos desarrollados conjuntamente con Changan Automobile. En paralelo, continuará haciendo importantes inversiones en tecnologías híbridas propias de Mazda, productos de plataforma grande y motores de combustión interna adaptados a la era de la electrificación.