Stubborn Lighting, la iluminación técnica se convierte en parte de la arquitectura

Por Remitido

Img A7cb773af8fc6a4404c24024096e782a

La iluminación ha dejado de ser simplemente una necesidad funcional para convertirse en una herramienta fundamental de la arquitectura y el interiorismo. La posición de cada punto de luz, su óptica, temperatura de color o capacidad de regulación pueden transformar completamente la percepción de un espacio.

Con esta filosofía nace la división de iluminación de Stubborn, especializada principalmente en iluminación técnica para hoteles, viviendas, retail y grandes proyectos.

«No queremos ser una marca con miles de lámparas en un catálogo. Nuestra especialidad es la iluminación técnica y trabajar con arquitectos e interioristas para encontrar la solución adecuada para cada espacio», explica Daniel Costa Corella, CEO de Stubborn.

El catálogo permanente de la compañía se concentra en soluciones como focos empotrados, iluminación lineal, perfiles LED, proyectores y sistemas de carril magnético, entre otras familias destinadas a integrarse en la propia arquitectura.

Para Stubborn, una buena iluminación técnica debe intentar pasar desapercibida. El usuario debe percibir la atmósfera creada por la luz, pero el protagonismo corresponde al espacio, los materiales, el mobiliario y la arquitectura.

Esta filosofía resulta especialmente importante en proyectos hoteleros, donde una misma instalación debe combinar iluminación general, ambiental y funcional en habitaciones, pasillos, zonas comunes, restaurantes o recepciones.

Además de su catálogo técnico, Stubborn desarrolla también proyectos de iluminación decorativa a medida, especialmente para hoteles y grandes operaciones. Lámparas, elementos suspendidos y piezas especiales pueden diseñarse específicamente para adaptarse al concepto de interiorismo de cada establecimiento.

Según Daniel Costa Corella, esta combinación permite abordar la iluminación desde dos perspectivas complementarias: disponer de una gama técnica estable y de altas prestaciones y, al mismo tiempo, tener capacidad para crear aquellas piezas decorativas que convierten un proyecto en algo singular.

Una manera de entender la luz no como un accesorio, sino como un material más de la arquitectura.